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SE BURLÓ DE SU VESTIDO… PERO CAMILA DEJÓ DE PEDIRLE PERMISO PARA SENTIRSE BIEN
Capítulo 2 / 3

Capítulo 2

LA PRIMERA VEZ QUE CAMILA DIJO QUE NO

1008 palabras

Sebastián permaneció sentado.

Camila ya no lo estaba mirando.

Renata sostenía una pequeña sonrisa de sorpresa.

—¿A qué hora sales?

—A las siete —respondió Renata.

Camila sonrió.

—Perfecto. Yo invito.

**SEBASTIÁN PENSÓ QUE ERA UNA BROMA**
Se incorporó ligeramente en la silla.

—¿Perdón?

Camila giró apenas el rostro.

—Escuchaste.

Después volvió hacia Renata.

—¿Me ayudas con el vestido?

—Claro.

**RENATA LA ACOMPAÑÓ HACIA EL MOSTRADOR**
Sebastián se levantó.

La arrogancia inicial había desaparecido.

—Camila, ven acá.

Ella continuó caminando.

—Estoy pagando.

**“TE DIJE QUE NO PIENSO PAGAR ESO”**
Camila se detuvo.

Lo miró directamente.

—Y yo te dije que no te lo pedí.

**RENATA PERMANECIÓ EN SILENCIO**
No quería quedar atrapada dentro de una discusión de pareja.

Pero había algo evidente.

Camila no necesitaba autorización para comprar aquel vestido.

**SEBASTIÁN CAMINÓ HACIA ELLA**
—¿Desde cuándo haces estas cosas?

Camila frunció el ceño.

—¿Qué cosas?

—Comprar algo así sin consultarme.

**LA PREGUNTA HIZO QUE

RENATA LEVANTARA LA MIRADA**
Camila también pareció sorprendida.

—¿Consultarte?

—Sabes a qué me refiero.

—No.

—Explícamelo.

**SEBASTIÁN BAJÓ LA VOZ**
—Estamos juntos.

—Sí.

—Entonces es normal que me importe cómo te ves.

**CAMILA MIRÓ SU REFLEJO EN EL ESPEJO**
El vestido verde le gustaba.

Le había gustado desde que salió del probador.

Hasta que Sebastián abrió la boca.

**ESO LE HIZO RECORDAR ALGO**
No era la primera vez.

Había ocurrido con zapatos.

Con maquillaje.

Con su cabello.

Con fotografías.

Con la ropa que utilizaba para salir con amigas.

**SEBASTIÁN SIEMPRE TENÍA UNA OPINIÓN**
Y la opinión casi nunca se presentaba como una simple preferencia.

Sonaba como una sentencia.

“Eso no te favorece.”

“Con ese color te ves mayor.”

“No deberías salir así.”

“Cámbiate.”

**CAMILA HABÍA EMPEZADO A CONFUNDIR ESO CON HONESTIDAD**
Se decía a sí misma que Sebastián simplemente era directo.

Que todas las parejas opinaban.

Que no tenía sentido

convertir cada comentario en un problema.

**PERO ESA TARDE ALGO FUE DISTINTO**
Había salido del probador sintiéndose bien.

La primera reacción de Sebastián fue recorrerla con la mirada y decir:

—Ese vestido te queda fatal.

**NO LE PREGUNTÓ SI LE GUSTABA**
No dijo simplemente que él prefería otro.

Lo presentó como si su opinión fuera un hecho.

**RENATA HABÍA VISTO EL CAMBIO EN CAMILA**
Por eso preguntó:

—¿Quieres que te traiga otro?

Camila casi dijo que sí.

Era lo que solía hacer.

**PERO MIRÓ EL ESPEJO**
Y por primera vez se preguntó:

¿Qué pienso yo?

**LA RESPUESTA FUE SIMPLE**
—No.

—Este me encanta.

**AHORA, DELANTE DEL MOSTRADOR, SEBASTIÁN SEGUÍA ESPERANDO QUE CAMBIARA DE OPINIÓN**
Camila sacó su propia tarjeta.

Él la miró.

—¿Vas a gastar eso en serio?

—Sí.

**RENATA PROCESÓ LA COMPRA**
Camila pagó con su dinero.

No hubo una revelación de que fuera millonaria.

No apareció una tarjeta

secreta capaz de dejar a Sebastián sin palabras.

**NO HACÍA FALTA**
Camila tenía un buen trabajo.

Administraba sus propios ingresos.

Podía permitirse el vestido.

El problema nunca había sido económico.

**SEBASTIÁN HABÍA UTILIZADO EL DINERO COMO SI FUERA AUTORIDAD**
—Pues conmigo no cuentes para pagarlo.

Esperaba que eso terminara la conversación.

Solo que esta vez Camila respondió:

—No te lo pedí.

**SEBASTIÁN MIRÓ A RENATA**
—¿Nos puedes dar un minuto?

Renata miró a Camila.

No a él.

Camila respondió:

—Está bien.

**RENATA SE ALEJÓ UNOS PASOS**
Sebastián bajó la voz.

—¿Qué te pasa?

Camila arqueó una ceja.

—¿A mí?

—Estás haciendo una escena por un vestido.

**CAMILA RESPIRÓ PROFUNDAMENTE**
—No.

—Tú convertiste un vestido en una prueba de cuánto caso debo hacerte.

Él negó.

**“YO SOLO FUI HONESTO”**
Camila respondió:

—Ser honesto sería decir “a mí no me gusta”.

—Decirme que me queda fatal y después recordarme que no lo vas a pagar es otra cosa.

**SEBASTIÁN SE QUEDÓ CALLADO**
Camila continuó.

—Y luego me preguntas para dónde voy “así”, como si necesitara tu aprobación para salir.

**ÉL INTENTÓ DEFENDERSE**
—No quise decirlo de esa manera.

—Pero esa fue la manera en que lo dijiste.

**LA CONVERSACIÓN EMPEZÓ A RESULTARLE INCÓMODA**
Porque Sebastián estaba acostumbrado a que Camila discutiera unos segundos y después cediera.

Esta vez no estaba discutiendo.

Estaba describiendo un patrón.

**“¿Y AHORA TE VAS CON LA VENDEDORA?”**
preguntó.

Camila lo miró fijamente.

—Se llama Renata.

**ESA CORRECCIÓN PARECIÓ PEQUEÑA**
Pero decía mucho.

Sebastián ni siquiera había prestado atención al nombre de la mujer que llevaba casi una hora atendiéndolos.

**“¿Y DESDE CUÁNDO SALES CON DESCONOCIDAS?”**
—Desde que una desconocida consiguió hablarme con más respeto que mi pareja.

**SEBASTIÁN NO RESPONDIÓ**
Camila caminó hacia el probador.

Se cambió.

Renata colocó el vestido cuidadosamente dentro de una funda.

**CUANDO CAMILA SALIÓ, SEBASTIÁN SEGUÍA ALLÍ**
—¿Vamos?

preguntó él.

Camila tomó su bolso.

—Tú puedes irte.

**“¿QUÉ?”**
—Voy a esperar a que Renata termine.

Sebastián soltó una pequeña risa incrédula.

—¿De verdad estás haciendo esto?

—Sí.

**SEBASTIÁN TOMÓ SU TELÉFONO**
—Cuando se te pase, me llamas.

Camila no respondió.

**ÉL SE MARCHÓ**
La puerta de la boutique se cerró detrás de él.

Camila observó su reflejo durante unos segundos.

**RENATA SE ACERCÓ CON CUIDADO**
—No tienes que esperarme por compromiso.

Camila sonrió.

—No es compromiso.

—Me caíste bien.

**RENATA RIÓ**
—Entonces sí salgo a las siete.

—Perfecto.

**UNAS HORAS DESPUÉS CAMILA VOLVIÓ A PONERSE EL VESTIDO VERDE**
No porque quisiera demostrarle algo a Sebastián.

Ni para subir una fotografía.

Ni para provocar una reacción.

**SE LO PUSO PORQUE LE GUSTABA**
Ese era todo el motivo.

**RENATA SALIÓ DE LA BOUTIQUE**
Se había cambiado el uniforme por ropa sencilla.

Cuando vio a Camila, sonrió.

—Definitivamente terraza.

**CAMILA COMENZÓ A REÍR**
—Eso dijiste.

**FUERON A UNA TERRAZA DEL MISMO COMPLEJO**
Nada excesivamente exclusivo.

Una mesa exterior.

Luces cálidas.

Música baja.

**RENATA LE PREGUNTÓ ALGO**
—¿Siempre habla así contigo?

Camila tardó en responder.

—No siempre.

Hizo una pausa.

—Pero más de lo que debería.

**RENATA NO LE DIJO QUE TERMINARA LA RELACIÓN**
No conocía suficiente.

No quería decidir por ella.

Solo preguntó:

—¿Y cómo te hace sentir?

**CAMILA MIRÓ HACIA LA CIUDAD**
—Como si siempre hubiera una versión correcta de mí.

—Y él supiera cuál es.

**RENATA BEBIÓ UN POCO DE AGUA**
—Eso debe cansar.

Camila sonrió débilmente.

—Mucho.

Capítulo completado

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